Privatizar el IMSS

En la vida real, lo que más inquieta es que les dicen que estas instituciones ya no ofrecerán medicinas y servicios médicos “gratuitos”….

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Privatizar el IMSS

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Noticias Yo Columnistas.- Como derechohabiente yo estaría completamente de acuerdo con privatizar el Instituto Mexicano del Seguro Social. El problema sería encontrar quién lo comprara.

Este viernes 31 de julio se llevaron a cabo manifestaciones de protesta por una presunta privatización del IMSS.

Durante semanas se ha impulsado en redes sociales una campaña en la que se afirma que se prepara la venta al sector privado del IMSS, el ISSSTE y los servicios de la Secretaría de Salud. Mucha gente se preocupa porque se le ha hecho creer que privatizar es por definición algo malo, pero lo que más inquieta es que les dicen que estas instituciones ya no ofrecerán medicinas y servicios médicos “gratuitos”.

En la vida real, por supuesto, no hay nada gratis. Lo que hacen el IMSS y otras instituciones públicas de salud es cobrar por adelantado a través de un seguro que se financia con cuotas de empresas, trabajadores y contribuyentes. Así funcionan los seguros en cualquier lugar del mundo. Si el esquema financiero está bien diseñado, el seguro puede mantenerse de manera indefinida; si no, termina en la quiebra.

El 31 de julio el IMSS, el ISSSTE y la Secretaría de Salud emitieron un comunicado en el que reiteraban “con toda claridad que no se van a privatizar los servicios de salud pública que prestamos en estas instituciones. Por el contrario, el compromiso es ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de salud para beneficio de todos los mexicanos”. Los cuestionamientos, sin embargo, persisten.

De lo que no hay duda es que el IMSS está camino a la quiebra. En 2013 la institución empezó a utilizar recursos de la reserva financiera y actuarial del seguro de enfermedades y maternidad para financiar su gasto corriente. “Al cierre de 2013, esta reserva presentaba un saldo de 60,644 millones de pesos y se estima que estos recursos se agoten en el año 2017” (IMSS, “Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión 2013-2014”).

Cualquiera que haya utilizado los servicios del Seguro Social sabe que ha habido un deterioro en calidad a lo largo de los años. El instituto fue lanzado sin una financiación adecuada, pero nadie se daba cuenta en un principio porque la inadecuada financiación de los servicios médicos se compensaba con un saqueo del fondo de pensiones de los derechohabientes. Al final éste tuvo que ser rescatado por el gobierno tras la reforma de 1997. Las pensiones de los trabajadores del IMSS, sin embargo, han continuado siendo una sangría para la institución, a pesar de que la reforma de 2008 logró que cuando menos los nuevos trabajadores ingresaran bajo un sistema de cuentas individuales que ya tienen una financiación adecuada.

Los gobernantes han utilizado siempre al IMSS como instrumento para comprar votos al otorgar servicios a grupos crecientes sin cobrar las cuotas que habrían permitido mantener sanas las finanzas de la institución. Los esfuerzos por mejorar la eficiencia del Seguro han sido importantes, pero el déficit es tan grande que no hay ahorro que pueda salvarlo.

El IMSS está buscando ahorros a través de la subrogación de ciertos servicios, cosa que a nadie debería asustar. Ninguna institución puede hacer todo. Construir clínicas en asociaciones público privadas o subrogar ambulancias o tratamientos pueden ser medidas que ayuden a lograr un mejor uso de los escasos recursos del IMSS. La verdadera solución, sin embargo, no puede venir más que de una reforma de fondo. Si no se establece un sistema que haga que los ingresos del IMSS sean iguales o superiores a sus gastos, preservando las reservas actuariales de los distintos seguros, la calidad del sistema se seguirá deteriorando.

El deterioro de las instituciones públicas de salud está llevando, efectivamente, a una privatización, pero no de las instituciones sino de las decisiones de los derechohabientes. Ante las esperas interminables y el pésimo servicio, muchos prefieren ya no acudir al IMSS o al ISSSTE sino a farmacias y clínicas privadas.

Twitter: @SergioSarmiento