Libros Vampíricos: Buenos, Más o Menos y No Tanto

Desde la publicación de Drácula, de Bram Stocker, los vampiros abundan en la literatura, pero no todas sus apariciones han convencido a los lectores…

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Noticias Yo Vida y Estilo.- El  26 de mayo de 1897 se publicó por primera vez Drácula, de Bram Stocker, que aunque no fue el primer personaje vampírico en la historia de la literatura, se convirtió en un arquetipo que innumerables creadores buscaron recrear, algunos de manera exitosa y otros más bien desafortunada. Agrupamos algunos de los más conocidos del peor al mejor.

6. Crepúsculo, de Stephanie Meyer

Ésta ha sido, tal vez, la saga más atacada públicamente. Para buena parte de la comunidad lectora, llevar bajo el brazo un libro de Stephanie Meyer podía ser motivo de burlas despiadadas. No obstante, su nicho de lectores —constituido principalmente por adolescentes— defiende a capa y espada las críticas. Lo cierto es que representó un fenómeno editorial innegable. La autora engrosó sus bolsillos cuando se hizo la adaptación cinematográfica, pues no sólo recibió las regalías por los derechos de su obra, sino que las ventas en librerías se incrementaron. Echando mano de un argumento sencillo y una forma más bien simplona de representar a los vampiros, esta serie es uno de los productos librescos más exitosos.

5. Vampire Knight, de Matsuri Hino 

En ocasiones, los creadores de manga se empeñan en producir contenidos para públicos muy específicos. Ése es el caso del shojo, un subgénero que se dirige específicamente a la audiencia femenina adolescente. Vampire Knight pertenece a esta ramificación. Presenta a vampiros adónicos y letales. Se trata de un clásico triángulo amoroso adolescente que pone a prueba las relaciones de sus  personajes.

4. Entrevista con el vampiro, de Anne Rice

Éste es el libro que inaugura las Crónicas vampíricas de Anne Rice. Su publicación, en 1976, fue un fenómeno editorial y devolvió al vampiro a la escena narrativa. Buena parte de su éxito radica en que Rice mostró personajes atípicos. Su comportamiento dista de aquella personalidad sanguinaria que instauró el Drácula de Bram Stocker. Son seres, incluso, sensibles  a la muerte: el remordimiento que supone tener que asesinar para sobrevivir los atormenta.

3. El vampiro de la Colonia Roma, de Luis Zapata

Quizá ésta sea la gran obra de la narrativa vampírica mexicana. La novela exhibió las prácticas homosexuales de una sociedad que se empeñaba en esconderlas y les dio visibilidad literaria. Adonis García, el protagonista, hace una suerte de confesión de los primeros 25 años de su vida. En su monólogo denuncia las dificultades de vivir entre la prostitución y la enfermedad. Naturalmente, su publicación suscitó un escándalo que abochornó a México internacionalmente. Casi 40 años después, se ha convertido en un clásico de la literatura mexicana.

2.Vlad, de Carlos Fuentes

La literatura mexicana también ha sido terreno de exploración vampírica. Nada más ominoso que una historia que reúna vampiros con abogados. En 2010, Carlos Fuentes publicó Vlad, atípica novela que narra la estancia del conde rumano Vladimir en la Ciudad de México y las vicisitudes del abogado Yves Navarro para gestionar su residencia. Fuentes recuperó los rasgos más oscuros del vampiro y los plasmó en un texto de 112 páginas que roza incluso la reflexión política.

1.Carmilla, de Sheridan Le Fanu

Carmilla es el antecedente inmediato de la novela de Bram Stocker. Sheridan Le Fanu introdujo en este libro a la primera vampiresa de la literatura. Inspirado en la historia de Elizabeth Bathory —la Condesa Sangrienta—, a quien se le acusó de asesinar a más de seiscientas jóvenes para bañarse en su sangre, Le Fanu cuenta una historia plagada de seducción y erotismo. Su texto es revolucionario, entre otras cosas por los rasgos con los que dotó a su personaje: una mujer oscura, con tendencias lésbicas —insólito para un personaje de la época— y libre de cualquier sensación parecida a la culpa. Se trata de una afirmación de la feminidad moderna.

Por: milenio.com