El Veto a los Candidatos en la Historia de Quintana Roo | Veto a Borge

Borge impuso un gobierno sui generis. Inventó el acarreo en redes sociales y sustituyó las matracas de los mítines por los denominados bots y trolls. Su tribuna cibernética fue pagada con recursos públicos…

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Veto o ‘Betito’

Yo Columnistas.- La postulación de Carlos Joaquín como candidato de una coalición opositora es algo más que una separación de un militante del tricolor que toma las filas del contrario.

Carlos Joaquín González es el primer candidato opositor al PRI surgido de las filas del gobierno federal, del gabinete de Enrique Peña. Nada más y nada menos.

Subsecretario federal de Turismo y aspirante por tanto a la Secretaría del ramo, no relevó a Claudia Ruiz Massieu cuando ella pasó a la Cancillería porque ambicionaba (ambiciona) la gubernatura de Quintana Roo. La Subsecretaría de Turismo es una plaza apartada. Ha correspondido tradicionalmente a algún político quintanarroense. Puede ser también la Secretaría. De hecho hace 25 años fue secretario de Turismo su medio hermano Pedro Joaquín Coldwell.

Los Joaquín configuran una dinastía política y un poderoso grupo económico. Pedro Joaquín fue el gobernador más joven de Quintana Roo, electo apenas a los 30 años de edad. Su padre, Nassim Joaquín Ibarra, se convirtió en uno de los hombres más poderosos del entonces territorio quintanarroense.

Addy Joaquín, hermana de Pedro, iba a ser gobernadora de Quintana Roo. Todo estaba definido a su favor. Sucedería en el cargo a Mario Villanueva quien ya estaba en el ojo del huracán indagado por sus nexos con el narcotráfico. El entonces gobernador quería heredar a Jorge Polanco, uno de los suyos, pero no pudo. Lo que si logró fue, con un arrebato, quitarle la candidatura a Addy. La citó una tarde en el hangar del estado y ahí le dio la noticia: no serás tú. A Addy Joaquín casi le da el infarto. Al día siguiente los taxistas que por órdenes superiores habían colocado anuncios con la fotografía de Addy como candidata cambiaron la propaganda: el nuevo candidato era Joaquín Hendricks. Fue la última afrenta de Villanueva contra el presidente Zedillo.

Roberto Borge, conocido por los suyos como Betito, es sobrino del ex gobernador Miguel Borge quien gobernara la entidad entre 1987 y 1993, sucediendo justamente a Pedro Joaquín. Betito llegó a la gubernatura con la anuencia de su predecesor Félix González, un muchacho que se había hecho del cargo en una elección cuestionada que ganó por mínima diferencia a Juan Ignacio García Zalvidea, candidato opositor por el PRD.

Ganar Quintana Roo ya no es fácil para el PRI. De hecho, hace un lustro, para que Borge triunfara, se montó un proceso penal que llevó a la cárcel a Greg Sánchez, candidato perredista al que acusaron de narcotráfico. Ahora Greg está libre pero Borge ganó porque ya no tenía rival.

Borge impuso un gobierno sui generis. Inventó el acarreo en redes sociales y sustituyó las matracas de los mítines por los denominados bots y trolls. Su tribuna cibernética fue pagada con recursos públicos. En el estilo despótico persiguió a opositores; encarceló a disidentes; concentró decisiones políticas. Atacó a medios de comunicación; clonó portadas de revistas que le criticaban. Bajo el gobierno de Roberto Borge la deuda pública de la entidad pasó de 10 mil millones de pesos en 2011 a 22 mil millones en 2015. Los quintanarroenses deben, gracias a Betito gobernador, 15 mil pesos por cabeza. Ese endeudamiento no se traduce en obra pública visible; en escuelas dignas; en calles pavimentadas, barrios renovados, con servicios. El delegado de Sedesol, por ejemplo, quien es el hombre de confianza de Borge, casi su clon, Fabián Vallado, opera políticamente para la capilla de su jefe y usa los recursos federales contra la pobreza en operaciones para destrozar adversarios. Sedesol federal le consiente la ilegalidad a pesar de las innumerables pruebas públicas en su contra.

Bajo el gobierno de Borge se quebró el Estado de derecho en Quintana Roo. Lo saben inversionistas, comerciantes, políticos, periodistas y los quintanarroenses de a pie.

El PRI nacional ha visto emerger un problema mayúsculo. Solaparon desde el centro un gobierno abusivo, que fortalecía su poder con persecuciones y vetos a disidentes. Ahora lamentan los estropicios. De vetos a Betitos para el pesar de los quintanarroenses.

Por: TOLVANERA / Roberto Zamarripa